viernes, marzo 06, 2009

Cabalgando hacia la Luna


-Esta pasmado!!!
Tal fue la expresión empleada por Ramón para describir la extraña actitud de mi caballo “Feo”…. Me arrepentí mucho después, por haberle bautizado con ese nombre…. Pero en “La Guardia” pequeño pueblito a unos 15 Kilómetros de Santa Cruz de la Sierra Bolivia, es lo único que había podido comprar con mi exiguo presupuesto y “Feo” era un caballito servicial, hacia lo que podía acompañándome en los vastos arenales del pueblo…. Estaba durmiendo, o por lo menos eso era lo que parecía, ante la vista consternada de doña Felipa Sumoya y su marido, el caballo en cuestión estaba “acostado”, tirado en el suelo como persona, cuando la posición normal para dormir es erguido sobre sus cuatro patas.
-Tenes que cabalgarlo hasta el Piray, meterlo en el río, “enjugarlo” bien y luego secarlo con toalla seca...
Ramón me dio la única solución posible para salvar a mi caballito, pero cabalgar a las 11.00 de la noche hasta el río era todo una proeza, no había luces que alumbraran mi galope, apenas la tenue luz de la luna destacaba la engañosa senda de arena que me llevaría al Piray.... Doña Felipa (la partera del pueblo) tenía una mano cubriendo su boca y otra sobre el pañuelo moteado que cubría su cabeza, estaba preocupada porque pensaba que el caballito podía morir y su buen corazón se le retorcía de pena. Llorando a moco tendido agarrados a su falda estaban los dos mellicitos y su hija adolescente Ana, flaquita y esmirriada, ayudaba en lo que podía, desplazándose con alguna torpeza por causa de sus pies planos.
-Bueno, si no queda otra solución voy a hacerlo
Les dije así mientras luchaba por reincorporar a “Feo”, a duras penas y con la ayuda de todos, un tembloroso y gaucho caballito se puso de pie resoplando y relinchando como en protesta.....
Apoye la rodilla bajo su panza y ajuste bien la cincha, no sea que se me aflojara la silla durante el galope y fuera a caer como bolsa de papas sobre la arena.... después que don Ramón inspecciono todo y que Doña Felipa me bendijo por lo menos 3 o 4 veces, salí despacito por la ruta asfaltada a Santa Cruz hacia el camino del río, pase por la banquina frente a la aduanilla que tenia su barrera baja, el calor apretaba sin piedad aun a pesar de la hora avanzada y el asfalto irradiaba como estufa.....
-¡Adiós...gringo!.... me dijo el soldado de guardia con la sonrisa del beodo, pude ver algunas gorras mas adentro de la aduanilla con la tenue luz de una lámpara de 25 W... todos tenían esas ametralladoras viejas de caño corto y gran cargador...
Le hice una seña con la mano para parecer amistoso (pero no tanto) y seguí mi camino, no era tampoco el caso de andar dando muchas explicaciones a funcionarios con las neuronas en remojo alcohólico....
El camino al río estaba solitario y la pálida luminiscencia lunar marcaba la diferencia entre los arbustos y la arena.... “Feo” relincho un poco cuando le pegue dos o tres talonazos para comenzar a galopar, pero a medida que avanzábamos sentía que mi caballito comenzaba a despertarse nuevamente, a entrar en calor, el viento me pegaba en la cara refrescándome, la arena estaba abundante en algunas estribaciones que tenia la precaución de eludir y el galope era cómodo y soportable.
Cuando llegamos al río mi caballito estaba recuperado, sus narices se hinchaban aspirando el aire sonoramente hasta llegar al agua en una nube de espuma.... seguí las instrucciones de don Ramón al pie de la letra... enjuague todo el cuerpo sudoroso de mi cabalgadura con fresca agua de los deshielos del Piray, luego muy escrupulosamente la seque hasta su ultima humedad...... ¡Caballo nuevo! Murmure por lo bajo en su oreja y palmeándolo suavemente en su cuello.... “Feo” relincho un poco como apoyando esa lisonja.......
----
Volví a “La Guardia” después de 40 años, el camino de arena es ahora un empedrado. El orgulloso Piray se convirtió en el refugio de innumerables familias que edificaron sus chozas al lado del curso de agua, los mellicitos llorones se recibieron en medicina y Anita es la orgullosa esposa de un Empresario Coreano en Santa Cruz de la Sierra.
Quizás soy un nostálgico, pero nunca podré olvidar esa calida noche bajo la luna de Santa Cruz cabalgando hasta el Piray.

El Rio Piray embravecido

2 comentarios:

medianoche dijo...

Que hermosos recuerdos, claro que la nostalgia es bien bienvenida en estos casos tan especiales, porque lograste salvar la vida de tu caballito y sentir que el sabia de tu bondad.

Besos

Jose Angel Lopez Barrios dijo...

Mi lindo caballo feo!!