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viernes, marzo 19, 2010

Compartamos un Dulce de Leche.... Orgullo Argentino....

El 24 de junio de 1829, el general Juan Lavalle y el general Juan Manuel de Rosas firmaron lo que se llamó “Tratado de Cañuelas”.
Ambos, enemigos políticos y militares, parecían haber comprendido que era necesario detener, tanta matanza entre hermanos.
El 17 de julio de ese año, Lavalle llegó una vez más a la estancia de Rosas en Cañuelas, para arreglar con su antiguo rival algunas cuestiones pendientes.
Había cabalgado durante largo rato y estaba físicamente agotado.
Miró a su alrededor y se dejó caer en un catre de campaña, a pasitos de unas ollas donde las mujeres del servicio solían preparar sus platos.
En instantes lavalle se quedó dormido, roncando entusiasmadamente.
Casi enseguida llegó al lugar una sirvienta mulata, sin advertir bajo aquél árbol, al general en reposo.
Comenzó a preparar lo que llamaba “lechada” : leche extraída del ordeño de la vaca, mezclada con azúcar, que sería usada luego para el mate.



Revolvió un par de veces el líquido espeso y blanco, pero de pronto un ronquido más profundo la sacó de su tarea. Su sorpresa fue grande cuando vio, en el catre de su amo Don Juan Manuel, al “mismísimo demonio enemigo”, el general Lavalle. Corrió a buscar ayuda para reducir al presunto invasor, quién seguía durmiendo como angelito. Volvió de inmediato con varios seguidores armados con palos y trinchetes pero afortunadamente a la vez llegó Rosas.
Al presenciar la escena se rió, detuvo a su gente, les ordenó que lo dejaran dormir hasta que despertase solo y “guay del que lo molestara”.
Todos se fueron calladitos incluyendo la mulata.
Mientras tanto, la “ lechada” siguió en el fuego, sin que nadie se acordara de ella.
Al despertar Lavalle, le avisaron a Rosas, que fue a recibirlo, y recién entonces advirtieron que la lechada seguía hirviendo.
Alguien se acercó y sacó las ollas del fuego.
Alguien olió un aroma delicioso.
Alguien no aguantó la tentación de
Probar esa cosa marrón y espesa.
También Rosas y Lavalle saborearon
un poco como si fuera un brindis.
Y les encantó.
Ese 17 de julio, había nacido el
DULCE DE LECHE.

Pero más allá de este relato popular, lo cierto es que la fábrica “LA MARTONA”, de Vicente Casares, fue la primera industria del país que elaboró dulce de leche en forma masiva.
El Consejo deliberante de la ciudad de Cañuelas  decretó el 24 de junio DÍA DEL DULCE DE LECHE, apelando a fundamentos históricos y allí anualmente se realiza una gran fiesta.
La Secretaría de Cultura  de la Nación, solicito que el dulce de leche, lleve el sello de:
 
“PATRIMONIO CULTURAL, ALIMENTARIO Y GASTRONÓMICO ARGENTINO”
“ DULCE DE LECHE ”
es la popular combinación de leche y azúcar con variaciones en la composición.
El dulce de leche tradicional Argentino, es elaborado con leche concentrada – pura  de vaca, a través del ordeño manual o mecanizado.
Se prepara en recipientes enlozados o de aluminio, calentando hasta quitar la mayor parte de la humedad, se le agrega bicarbonato de sodio, chaucha de vainilla  hasta que tome su particular textura cremosa y su color marrón brilloso.

Colaboración:
Hugo Rafael Alonso
Phoenix, Arizona

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miércoles, mayo 20, 2009

La Martona de Esmeralda


Adoraba esas tardes de sábado en que nos íbamos a comer unos panqueques con mi padre a “La Martona”, la misma estaba sobre la calle Esmeralda en la Capital de Argentina a un paso del Cine Real, donde disfrutábamos de variedades de Walt Disney antes de pasar a la vecina lechería, el recinto era casi espartano, la barra era una mesada de mármol entre gris y blanco y los lugares para sentarse estaban constituidos por una gruesa barra de metal enterrada en el piso con cemento y un amplio asiento de metal coronando la cima…. Sentados en esas butacas disfrutábamos del aroma que anticipaba los sabrosos platos excelentemente preparados, no había mucha variedad, pero lo que comías te hacia volver, volver y volver…. El colchón de arvejas y el panqueque con dulce de leche eran mis preferidos….
A un paso de la lechería el Teatro Maipo era fuente del Oropel y las luces nocturnas, no obstante esas noches de gala, si uno era parroquiano de la lechería podía compartir el mostrador con un apurado Adolfo Stray, Pepitito Marrone o Juan Carlos Mareco (Pinocho) quizás de paso antes del próximo ensayo…
A medida que fueron pasando los años los empleados que servían o atendían la caja entraron en una decadente metamorfosis, cabellos blancos, cierto aire de resignación…. Alguno de ellos comenzó a volverse distraído y en ocasiones los clientes reclamaban….. El ambiente comenzó a enrarecerse, gente extraña frecuentaba las calles, el cine real para niños fue empalideciendo y transformándose, pronto y a consecuencia de las sucesivas crisis el espacio de la lechería se redujo a la mitad, parecía como si una mano gigante hubiese serruchado la lechería exactamente a la mitad…. Hasta el cartel estaba cortado al justo medio….. Parecía un grito de protesta, no puedo negar que se me estrujo el corazón al ver el retroceso del comercio, pude imaginarme mil razones, pero esencialmente solo había una….. Financiera y económica ……
La mítica esquina porteña de Corrientes y Esmeralda vio apagarse lentamente el fulgor y esplendor de una época donde todavía sobraba un poco para comerse un panqueque de dulce de leche….. Una marea oscura y angustiada por la búsqueda del sustento diario se abrió paso sin misericordia por las calles y dio lugar a multitud de cantantes mendigos, a artistas del momento fugaz del transeúnte, a las frías cifras del marketing y la comercialización…
A veces camino como fantasma por esas calles y descubro algún reflejo de esos tiempos, pero rápidamente se sumerge en ese mar grisáceo de rostros circunspectos…….
Quisiera, por supuesto, encontrar la solución sublime para la mediocridad y la chatura en que nos obligan a vivir, pero ese daguerrotipo encajado en una época solo tiene lugar en el baúl de mis recuerdos…..
Añoro esas tardes de sábado cuando de la mano de mi padre volvíamos a la antigua lechería de la calle Esmeralda…